7 personas a las que odiarás tras dar a luz

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Tener un hijo es lo más maravilloso del mundo. Sin embargo, tras dar a luz, pasaremos por una etapa de cambios, en la que tendremos que adaptarnos a esta nueva vida como madres. Y una de las cosas que más veremos durante las primeras semanas (o incluso meses) tras dar a luz serán las visitas. Las visitas nos gustan, pero también desearemos estar tranquilas en casa, sobre todo por el cansancio que tendremos. Nos encantará aprovechar que el bebé duerme para dormir un poco, relajarnos en el sofá viendo la televisión o incluso para limpiar. Pero de entre todas las visitas que nos esperan, habrá una serie de ellas a las que seguro odiaremos un poquito.

En primer lugar, nos encontramos con aquellas personas que durante todo el embarazo nos prometieron que, una vez naciera el bebé, nos ayudarían en todo lo posible, y una vez en casa, descubrimos que lo único que hacen es llegar, coger al bebé y sentarse. Eso está bien, pero no es lo que prometieron, porque mientras ellos están con el bebé nosotras estaremos haciendo cosas (vale, es nuestra casa) pero no nos ayudan tampoco con el bebé, porque una vez que empiece a llorar, sea por el motivo que sea ( ya sea pañal sucio, porque tenga hambre, sueño o cualquier cosa), lo primero que harán es desentenderse. Nos lo entregarán para que nos encarguemos nosotras, y nos parecerá muy bien, ya que se trata de nuestros hijos, pero es cierto que un poco de ayuda tras dar a luz tampoco nos viene mal … ¿no? sobre todo si te han dado puntos de cesárea o puntos por episiotomía o desgarros, en los que nos costará la vida movernos. Una cosa a estas personas … si no vais a ayudar en nada, ¿para qué dijistéis que lo haríais si nadie os lo pidió? A estos los llamamos los ayudantes que no ayudan.

En segundo lugar tenemos un familiar de los anteriores, las visitas que creen estar de vacaciones. Con ello nos referimos a aquellos familiares o amigos que viven lejos y vienen a casa a conocer al bebé, por lo que se quedarán en tu casa el tiempo que dure la visita. Muchos te ayudarán, pero a los que me refiero en este punto, no. Ellos creerán estar de vacaciones, por lo que tendrás que hacerlo tú todo. No esperes que te ayuden en nada. O bueno … sí … quizás te preguntes si necesitas ayuda, y tú por educación, dirás que no hace falta. No me preguntes si la necesito. Evalúa tú y hazlo. Eso pensarás.También tenemos aquellas visitas que nos traen dulces (pasteles, bombones, etc.). Al principio, tras dar a luz, se lo agradecerás de corazón, pero posteriormente, aunque lo hagan con la mejor de las intenciones, la culpa te irá invadiendo con el paso de los días, ya que lo que estarás deseando es volver a entrar en tu ropa de antes del embarazo, y comer todo eso no te ayudará en nada de nada.

Al principio te encantará que lo hagan pero después, la culpa te irá invadiendo, deseosa de volver a entrar en tu ropa de antes. Imagen de www.trigodulce.com

 

Tampoco podemos olvidarnos de aquellos amigos o familiares que llegan siempre tarde. Quedan contigo en que vendrán a una hora determinada y aparecerán bastante tiempo después. Y … ¿por qué nos molestan tanto? Pues porque imagina que tu pequeño se ha dormido y tu estás tan cansada que lo que quieres es echarte una siesta, pero como estás esperándolos, no puedes, ya que pueden aparecer de un momento a otro. Lo que suele ocurrir en estas situaciones es ir molestándonos por momentos, hasta llegar a mosquearnos, ya que cada minuto que pasa es tiempo que podríamos haber invertido en descansar.

Los enfermos despreocupados y desconsiderados estarían también en esta lista. Imaginad que están resfriados o con cualquier cosa. Llegan y lo primero que hacen es tocar al bebé, que apenas tiene defensas, y todo eso sin lavarse las manos.

En otro lugar, nos encontramos con aquellas personas que piensan que todo lo haces mal. Puede tratarse de cualquier persona. Te estarán corrigiendo (o aconsejando como es mejor, porque ellos así lo hacen o porque fulanita lo hace así con su bebé).

Y finalmente, tenemos al típico repartidor, que no aparece en todo el día hasta que decides, por ejemplo, ir al baño. Es entonces cuando no parará de tocar el timbre, hasta que finalmente llegará a despertar a tu bebé. No lo hace con mala intención, pero así es la Ley de Murphy… ¿no creéis?

Y hasta aquí con la lista de personas a las que odiaremos tras dar a luz. Y ciertamente, ninguno lo hará con mala intención, pero es cierto que si no odiar, nos llegará a molestar un poquito.

¿Qué opináis? ¿Olvidamos a alguien en la lista? Vamos a completarla entre todas.

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Nos vemos en el próximo post.

 

 

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